Adelfa

Ardilla
Adelfa
La sierra era el escenario de su aventurera juventud, y al volver al cortijo recordaba con entusiasmo las montañas cubiertas de acebuches, alcornoques y encinas; las profundas cañadas con espesuras de lentiscos; las altas adelfas orlando los riachuelos, en cuya corriente servían de pasos grandes fragmentos de antiguas columnas con arabescos que el agua iba borrando poco a poco; y en el fondo, sobre las cumbres, las ruinas de alcázares moriscos, el castillo de Fátima, el castillo de la Mora Encantada, una decoración que hacía recordar los cuentos de los crepúsculos de invierno junto a la chimenea del cortijo. Vicente Blasco Ibáñez: La Bodega.- ADELFA (foto jjferia).

La Adelfa es un arbusto de la familia de las apocináceas profusamente ramificado desde la base de hoja perenne y  flores róseas (aunque hay variedades de otros colores), crece en la orilla de arroyos y riveras.

“Dos días hacía que la pobre Jarilla esperaba a Román en la fuente de las adelfas”. (Carolina Coronado: Jarilla)


NOMBRES VERNÁCULOS: Adelfa.

  • EXTREMEÑO: Aldefa, aldefera.
  • ASTURIANO:
  • GALLEGO:
  • PORTUGUÉS: Adelfa, loendro.
  • CATALÁN: Baladre.
  • VASCO: Eroitzorri.

NOMBRE CIENTÍFICO Y FAMILIA:  Nerium oleandre (Apocynaceae).

ETIMOLOGÍA:  Adelfa y variantes a través del árabe addifla deriva del grirgo dafne (δάφνη) ‘laurel’, por la forma lanceolada de sus hojas. Según la mitología, la ninfa Dafne perseguida por Apolo acabó convertida en laurel. El nombre latino rododafne del griego rodon ‘rosa’ y daphne ‘laurel’ alude al color de la flor y la forma de la hoja de esta planta. El catalán baladre procede del latín veratrum ‘eleboro’ otra planta venenosa usada para untar puntas de flecha. El genérico nerium nombre latino del griego nerion, se relaciona con Nereus, dios del mar y padre de las Nereidas. La querencia de esta especie por las riberas mediterráneas, puede justificar esta etimología. El específico oleander viene del latín olea ‘olivo’ y de dendron ‘árbol’ por la forma lanceolada de sus hojas.

ÉPOCA DE FLORACIÓN: Mediados de primavera a principios de verano (Abril-junio).

PARAJE Y FECHA DE OBSERVACIÓN: Rivera del Guadajira, Feria (8 de Julio de 2013).

HÁBITAT: Orilla soleadas de un curso de agua (arroyos y riveras).

USOS Y PROPIEDADES: De amplio uso en jardines donde las flores pueden presentar mayor gama de coloración además del rosado. Contiene principios activos de propiedades cardiotónicas y diuréticas por lo que se usa en medicina.

OBSERVACIONES: Es una planta amarga y muy venenosa. Síntomas: diarrea, vómitos, dolor de estómago intenso, somnolencia, mareos, latidos irregulares del corazón, y a menudo, la muerte.

PAREMIA Y ETNOBOTÁNICA:

  • Ser más malo que el baladre (por su toxicidad).
  • De aquello que siendo agradable a la vista y luego nos sienta mal o nos produce desengaños o disgustos se dice que “es como la adelfa”.

TOPONIMIA (FITOTOPÓNIMOS):

  • El Baladre (Sagunto).
  • Arroyo de las Adelfas (Preoserpina, Mérida)

SABÍAS QUE…?:

La aldefa es el nombre local de la adelfa, un ‘arbusto apocináceo muy ramificado de vistosas flores rosadas y hojas venenosas’. También aldefera. Variante de adelfa, que a través del árabe addifla deriva del griego dafne  (δάφνη) ‘laurel’, por la forma lanceolada de sus hojas. Según la mitología, la ninfa Dafne perseguida por Apolo acabó convertida en laurel. El nombre latino rododafne del griego rodon ‘rosa’ y daphne ‘laurel’ alude al color de la flor y la forma de la hoja de esta planta. Con metátesis de la líquida por asimilación a otras que empiezan con la partícula al- procedente del artículo árabe, aunque no todas tengan este origen: albeacaalbillaalbolagaalcancilalbellanaaltamuz. El jugo lechoso de esta planta, que crece con profusión en la Rivera, es muy venenoso. Rodíguez Perera en su «Aportación al Vocabulario», recoge aldefa en la provincia de Badajoz. Luis Chamizo emplea ya la forma académica adelfa en su poema «Extremadura» [ VER AQUÍ ].


OBRA LITERARIA: «Señas de identidad» Juan Goytisolo.-

El autocar bajaba y subía por los badenes de una carretera cuyo trazado conocía de memoria y que en el duermevela de la celda se entretenía en imaginar a menudo con todos sus pormenores: cumbreras de la sierra lavadas y como esculpidas por la erosión, albarizas salpicadas de matos de encina e higueras enanas, ramblas orilladas de adelfas y pitas, bardales de chumberas, cortijos blancos.

Es una hermosa mata
de adelfa florida y verde,
que a la bestia que la muerde
luego mata.

Juan Rufo: Las seiscientas apotegmas

la vida sale al encuentro

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