Jara

foto jjferia
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El sol abrasador de abril salió hiriendo con fuerza entre los vapores; y los cuadrúpedos, las aves, los reptiles y los insectos empezaron a bullir como un pueblo que se despierta al placer y al trabajo. Las lobas asomaban la cabeza por los huecos de las rocas donde tenían sus crías. Los encerrados conejos rompían la tapia de sus madrigueras para sacar al sol la tierra húmeda donde gruñían sus hijos, y los cabrillos monteses corrían a encaramarse en lo alto de los riscos a comer la blanca flor de la jara. CAROLINA CORONADO: «Jarilla» (foto jjferia)

Arbusto cistáceo de uno a dos metros de altura con las hojas lanceoladas muy viscosas, vellosas por el envés más claro, y flores grandes de color blanco, frecuentemente con una mancha púrpura en la base de sus cinco pétalos y fruto capsular globoso.

  • NOMBRES VERNÁCULOS:
    CASTELLANO: Jara (del ládano, pringosa, de las cinco llagas, de Sierra Morena, negra o común).
    EXTREMEÑO: Jara pringocha o pegajosa, repión (fruto).
    ASTURIANO: Xara.
    GALLEGO: Xara, chougazo, esteba, estepa.
    CATALÁN: Estepa.
    VASCO: Txara, txaraka.
    PORTUGUÉS: Xara, esteva.
  • NOMBRE CIENTÍFICO Y FAMILIA: Cistus ladanifer, subsp maculatus (Cistaceae).

ETIMOLOGÍA: Jara y variantes (xara, txara) tiene su origen en el árabe sa’ra ‘mata, matorral, bosquecillo’. Jara de las cinco llagas (maculatus), por la mancha púrpura de cada uno de los pétalos de la flor que parecen reproducir las cinco llagas de Cristo. Estepa y variantes (esteba, esteva) procede del romance o latín hispánico stippa, de origen incierto. El genérico cistus ‘cesto’ y nombre latino de este género de plantas, del griego kistos, relacionado con kiste ‘cesto, cofre’ por su fruto en forma de cápsula con cinco valvas; el específico ladanifer  significa ‘con ládano’ pues de esta especie se extrae el aceite de ládano.

ÉPOCA DE FLORACIÓN: Marzo, abril y mayo.

PARAJE Y FECHA DE OBSERVACIÓN: Villaviciosa de Córdoba, Valle del Guadiato, Sierra Morena  (30-abril-2016).

HÁBITAT: Sitios secos, soleados y bien drenados formando jarales asociados al encinar.

USOS Y PROPIEDADES: Picón para el brasero. El ládano se aprovecha para fijar esencias en perfumería. Las abejas liban el polen para producir miel de jara. Virones o clavos de jara para engarzar los corchos de la colmena y de bancos de pastor. Para cisco  y encender el horno. Los niños jugaban con los frutos secos a modo de peonzas o repiones.

OBSERVACIONES: Cinco grandes pétalos de color blanco con una mancha purpúrea en la base, la planta esta impregnada de una resina que se adhiere en las manos (ládano). Favorece la propagación del fuego.

TOPONIMÍA (fitotopónimos): La Jara (comarca ), Jarilla, Los Jarales, El Real de la Jara, Belvis de la Jara…, Estépar.

PAREMIA Y ETNOBOTÁNICA:
Avaricia y lujuria, que arden más que la estepa (Arcipreste de Hita).
La estepa tan bien arde verde como seca.
En tierras de La Jara buenos amores, porque siendo de La Jara huelen a flores (Comarca).

SABÍAS QUE…?

El ládano es una goma muy pegajosa de color pardo negruzco con un fuerte aroma y sabor amargo. Se trata de una sustancia resinosa y pegajosa secretada por tallos y hojas de Cistus ladanifer o conocida comúnmente como jara del ládano o jara pringosa. Su olor es muy característico, fuerte y penetrante, de color marrón oscuro o negro y de sabor amargo. Esta resina es altamente inflamable y sirve de protección a la planta frente el calor y la seguía, actuando como una viscosa capa protectora contra el sobrecalentamiento de la planta, reflejando la radiación solar; y la pérdida de agua por evaporación y transpiración en mucho menor, a consecuencia del aceite que recubre sus tallos y sus hojas. Obtenida a partir de la cocción de la jara y someterla a un proceso de neutralización y emulsión cuyo producto final se le denomina “bola” a la cual luego se le extraen los aceites (de ládano) para la fabricación de perfume.

OBRA LITERARIA: Jarilla (Carolina Coronado)

Aquel calor repentino después de la humedad, la falta del viento en lo hondo del valle trastornaron la cabeza del joven, y le obligaron a subir a una colina, desde donde distinguió otro valle de verde más risueño y muchas praderas despejadas de monte. Dirigióse Román, rompiendo por los jarales que le precisaban a marchar a pie y que desgarraban sus vestidos, haciendo saltar la sangre de sus blancas piernas. Luego oyó ruido de agua, y siguiendo su dirección penetró en una ribera guarnecida por ambos lados de rosales silvestres y de floridas acacias que esparcían un suavísimo olor.

FOTOGRAFÍA Y TEXTO: jjferia [ Leer el paisaje ]

MÁS INFORMACIÓN: [ Ver aquí ]

Los grillos y las ranas
cantaban a lo lejos,
y cantaban tamién los colorines
sobre las jaras y los brezos.

Luis Chamizo: La nacencia (El miajón de los castúos)

la vida sale al encuentro

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